En primer
lugar se da forma de roca al porex con el cúter, procurando que sea
accidentada, es decir, que no tenga formas redondeadas a ser posible.
A
continuación, con el soldador se repasa bien toda la superficie,
procurando “matar” bien todas las bolitas del porex y haciendo más
accidentada la superficie.
Con una mezcla de pintura acrílica y escayola, dar a toda la
superficie. Si el porex es de una densidad muy pobre como ocurre con el
de la fotografía, dar varias manos si es necesario.
Una vez bien seca la escayola, se procede a dar una primera mano en un
tono de tierra tostada muy oscuro. Hay que procurar tapar bien todo el
blanco.
Mezclar el color tierra con algo de blanco y matizar con pincel casi
seco, rozando suavemente la superficie.
Usando témpera de color naranja, volver a matizar algunas zonas, lo
mismo se hace con diferentes tonalidades de verde.
Recomendado, utilizar pinceles planos para matizar.
El resultado es sorprendente, un lugar acogedor para amparar a la
Sagrada Familia en un día tan especial, Navidad.